Mandíbula, cuello, cabeza, mareo, espalda u otra articulación: si el dolor lleva tiempo y ya probaste algo que te alivió un rato, te cuento cómo trabajo y qué te propongo.
Trabajo con dolores que duran: los que llevan más de 3 meses, o los que ya trataste y vuelven. Tres grupos, mismo enfoque:
"Me cruje la mandíbula", "aprieto los dientes"
"Contractura en el cuello", "se me mueve todo al darme vuelta en la cama"
"Dolor de cintura", "ciática"
Si tu dolor es reciente, empezó con un golpe o jugando, o es un mareo o vértigo (sin importar hace cuánto), no arrancamos hablando de meses: primero una consulta para ver qué es. Muchos mareos se resuelven en pocas sesiones, y después decidimos juntos si hace falta algo más.
Para un dolor que ya lleva meses, te propongo un plan de 3 meses:
El alivio no espera al alta: se trabaja desde la primera sesión. Lo que lleva meses no es dejar de tener dolor, es que el cuerpo deje de volver al patrón que lo generaba.
Sesiones de terapia manual y ejercicios diarios en casa. El objetivo es que baje el dolor y recuperes movimiento. En cada sesión repetimos las mediciones del primer día.
Menos frecuencia, más trabajo tuyo. Acá se corrige lo que generaba el problema: cómo respirás, cómo te movés, qué hacés sin darte cuenta cuando estás concentrado o estresado.
Espaciamos, confirmamos que se sostiene sin mí y cerramos. Después, control cada tanto si hace falta.
Cada etapa termina con una reevaluación: si los números no mejoraron, cambiamos el enfoque en vez de repetir lo mismo más tiempo. Y si al terminar los 3 meses todavía falta, lo extendemos 3 meses más.
Tres cosas, siempre las tres:
Ninguna de las tres funciona bien sola. Es la combinación.
Es el mismo enfoque de tres partes para cualquier zona, ajustando qué mido y qué ejercicio corresponde en cada caso. Para dolor de mandíbula (ATM), por ejemplo, las guías internacionales recomiendan con fuerza exactamente esto: ejercicio mandibular y postural supervisado, terapia manual y educación.
Y lo digo también al revés, porque importa: lo que suele indicarse primero (una férula, un antiinflamatorio, reposo) no tiene evidencia sólida como solución única. No estoy en contra de que lo uses; estoy en contra de que sea lo único que te ofrezcan.
Que se resuelva en una sesión. Si alguien te lo promete, desconfiá.
Que sea sin esfuerzo, ni que el trabajo lo haga solo yo. Mi parte es la terapia manual y guiarte; la tuya son los ejercicios y los hábitos, todos los días. No busco que dependas de mí: busco que entiendas tu cuerpo lo suficiente como para cuidarlo vos.
Y algo más incómodo: puede no funcionar. Por eso medimos al principio y al final de cada etapa. Si los números no se mueven, te lo digo y cambiamos el enfoque, o te derivo si lo que tenés no es lo mío.
Hay cosas que no me corresponden a mí: un dentista para lo oclusal, un otorrino o un fonoaudiólogo para el oído, alguien especializado en el intestino cuando el dolor viene de ahí. Trabajo en red con profesionales de confianza para esos casos, y también con colegas de kinesiología y fisioterapia para lo que necesite otro enfoque además del mío. Si hace falta, te derivo. No te dejo buscando por tu cuenta.
Contame qué te pasa. En 3 minutos te digo si te conviene una consulta suelta o un plan, y cuál sería tu caso.
Conocer el cuestionarioKinesiólogo (Universidad Nacional del Nordeste, 2017) · Osteópata (Escuela de Osteopatía de Madrid) · Terapista Vestibular · Matrícula provincial N° 1325
Hace años que atiendo pacientes, y sigo estudiando. Si querés leer más de lo que pienso, escribo en mi Substack.
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