Si te duele la mandíbula, apretás los dientes de noche o te levantás con dolor de cabeza, lo más probable es que ya hayas probado algo que te alivió un rato. Esto está armado para que no vuelva.
Entre 3 y 6 meses, según hace cuánto lo tengas.
Lo digo al principio y no al final a propósito. Un dolor de mandíbula que lleva años no se resuelve en una sesión ni en tres, y prefiero que lo sepas ahora y no dentro de un mes.
La buena noticia es que el alivio empieza mucho antes que el alta: la mayoría nota cambios en las primeras semanas. Lo que lleva meses no es dejar de tener dolor, es que el cuerpo deje de volver al patrón que lo generaba.
Sesiones de terapia manual y ejercicios diarios en casa. El objetivo es que dejes de tener dolor y recuperes movimiento. Al final de esta fase repetimos las mediciones del primer día.
Menos frecuencia, más trabajo tuyo. Acá se corrige lo que generaba el problema: cómo respirás, cómo apoyás la lengua, qué hacés con la mandíbula cuando estás concentrado o estresado.
Espaciamos, confirmamos que se sostiene sin mí y cerramos. Después, control cada tanto si hace falta.
No se compra todo junto. Se avanza fase por fase, y cada una termina con una reevaluación: si los números no mejoraron, cambiamos el enfoque en vez de repetir lo mismo más tiempo.
Tres cosas, siempre las tres:
Ninguna de las tres funciona bien sola. Es la combinación.
Las guías internacionales sobre dolor crónico de mandíbula recomiendan con fuerza exactamente estas tres cosas: ejercicio mandibular y postural supervisado, terapia manual y educación.
Y lo digo también al revés, porque importa: las férulas de descarga, que suelen ser lo primero que se indica, no tienen evidencia sólida detrás. No estoy en contra de que uses la tuya; estoy en contra de que sea lo único que te ofrezcan.
Que se resuelva en una sesión. Si alguien te lo promete, desconfiá.
Y algo más incómodo: puede no funcionar. Por eso medimos al principio y al final de cada fase. Si los números no se mueven, te lo digo y cambiamos el enfoque — o te derivo, si lo que tenés no es lo mío.
Hace casi una década que atiendo pacientes. Estudié kinesiología y osteopatía, y sigo estudiando. Escribo sobre esto en el blog.
¿Todavía no sabés si esto es para vos? Escribime — por WhatsApp si es rápido, por mail si preferís pensarlo escrito. Te contesto yo, no un automático, y si no es lo tuyo te lo digo.
Ya tenés 8 de las 10 semanas de un programa de reeducación de ATM escritas — pero todavía está armado para una persona puntual, no como producto genérico, y faltan los videos. No va a esta página todavía porque no está listo para venderse: cuando lo esté, va a vivir acá como una segunda opción para quien no es de Corrientes o prefiere hacerlo por su cuenta.